500 años de Panamá La Vieja

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500 años de Panamá La Vieja

El silencio, premeditado o por supervivencia, ha sido una de las técnicas más eficaces para la desmemoria. El recuerdo borroso de la intervención militar toma forma apenas con pequeños relatos que, muchas veces, nos encontramos fuera de casa

 

Hoy, Panamá La Vieja es el nombre dado al conjunto monumental histórico de la gran ciudad de Panamá, ciudad que fundé yo, Pedro Arias Dávila, luego de que fui enviado al Nuevo Mundo por su Santísima Majestad, Fernando el Católico; ciudad que sirvió como paso obligado para el oro y la plata provenientes de América del Sur y que eran enviados a España.

Mi expedición partió el 11 de abril de 1514. Los primeros meses fueron complicados, ya que surgieron epidemias entre mis hombres. Sin embargo, el 30 de junio logramos llegar a Santa María la Antigua.

Allí conocí a un señor, maldito sea, Vasco Núñez de Balboa. Noté que ese individuo gozaba de gran popularidad, tanta que en esos momentos mandaba sobre el territorio del cual el rey me había nombrado gobernador. Pensé que me restaría poder, y fueron tan malas nuestras relaciones que algún tiempo después lo hice decapitar.

El 15 de agosto de 1519 fundé la ciudad de Nuestra Señora de la Asunción de Panamá. Le cabe el honor de ser la primera ciudad española fundadas en las costas del Mar del Sur.

El 15 de septiembre de 1521 Panamá recibió el título de Real Ciudad y un Escudo de Armas, conferido por su majestad, Carlos V de España.

Empezamos a confrontar dificultades: Panamá requería de agua potable, pero estaba rodeada de manglares y pantanos, lo cual la dejaba propensa a muchas epidemias por lo que la población era víctima de enfermedades. Pero nuestro mayor problema era el trazado de la ciudad, en forma de L, lo que complicaba las posibilidades de protegerla en caso de algún ataque pirata.

El 6 de marzo de 1531 fallecí.

Pero hoy, el poder de la literatura me permite seguir contando.

Panamá siguió creciendo, siguió avanzando. Adquirió tantos recursos y tanto renombre que despertó la ambición de otros países, tanto, que el pirata inglés Henry Morgan pidió autorización a la corona de Inglaterra para atacar Panamá, y su solicitud fue aceptada.

En 1671, el pirata llegó al Istmo con 1400 piratas, quienes robaron, violaron, asesinaron y saquearon en Portobelo, San Lorenzo, cuanto poblado hallaron de camino, hasta llegar a la muy noble e importante ciudad, a la que un gran incendio destruyó.

Sin embargo, los panameños reconstruyeron, con las mismas piedras, la ciudad, tan simbólica e importante para ellos. Luego, la construyeron a unos kilómetros del sitio original, donde tomarla sería misión imposible.  Lo construyeron donde está hoy día, al pie del cerro Ancón, conocida como Casco Antiguo.

Después de tanta historia y dificultades, Panamá es un sitio conocido, amado y admirado por sus habitantes y por turistas y visitantes.

Esta historia comenzó con Nuestra Señora de la Asunción de Panamá, hoy conocida como Panamá La Vieja, historia muy conocida y contada, pero que yo no había tenido la oportunidad de contar. Estoy satisfecho de haber podido contarla, de haber sido parte de esta historia y, más que nada, de ver cuánto ha florecido Panamá durante estos 500 años: ¡me deslumbra!

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